Turismo | Nepal, alto país
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Posted by mcusmai in Sin categoría

Nepal, alto país

Fuente:Voy de Viaje

La primera vez que fui a Nepal estaba de paso. Me encontraba viajando por India y me quedaba una semana en la que no tenía del todo claro qué hacer. “Sólo quiero ver el Himalaya”, me dije.

Fui y lo vi. Y me enamoré. En ese instante en que hacía frío y salía el sol por detrás de aquella silueta de triángulos y puntas de roca y nieve, en ese preciso momento de conexión mutua, en silencio, le prometí volver.

Me gusta cumplir las promesas, así que volví. La segunda vez, descubrí mucho más de su encanto que, a veces, parece no tener fin.

 

Tierra de trekking

Nepal es conocido por contar en su geografía con el Himalaya, el cordón montañoso donde vive el más gigante de todos: el Everest, “El techo del mundo”, como le llaman algunos. Esta montaña mide 8.848 metros sobre el nivel del mar. Por eso, Nepal es un lugar perfecto para hacer trekking. La oferta de circuitos es muy amplia y hay de sobra para elegir. Las zonas más solicitadas son el campamento base del Everest, el circuito del Annapurna y la zona de Langtang. Cada opción tiene lo suyo.

El trekking al campamento base del Everest dura alrededor de 13 días o más, según algunas variantes, y promete vistas majestuosas tanto del Himalaya como de los valles y aldeas.

El circuito del Annapurna dura alrededor de 16 días, partiendo de Katmandú y terminando en Pokhara o viceversa. También promete vistas impresionantes, especialmente al aproximarse al punto más alto, el paso de Thorong La, de 5.416 metros sobre el nivel del mar.

La zona de Langtang ofrece trekkings algo menos exigentes pero con vistas impresionantes, sobre todo del Himalaya en su conjunto.

Exótico y perfecto

La mejor época para visitar este país es entre septiembre y noviembre. Por lo general, en esos meses hay cielos más limpios para contemplar las montañas, la temperatura es cálida y existe menos probabilidad de lluvias y nieve para conocer sus montañas.

Caminar el Himalaya es perfecto. Allí se vive el silencio sabio e interminable de las montañas, que nos ven andar diminutos. Se inhala la pureza, se visitan templos colgados de los montes, en lugares imposibles donde siempre hay un Buda lleno de paciencia y amor, sentado, contemplando y entendiendo todo con su sabiduría infinita.

Pero Nepal no solo es montañas majestuosas y yaks, como postales de lo exótico. Nepal es un país lleno de sorpresas para mostrar y deslumbrar. Desde la selva en las planicies contiguas a la India, pasando por ciudades que desbordan estímulos, hasta las montañas más altas del mundo, que limitan con el Tíbet.

Los mercados atestados de gente, de colores, de ruidos y también de templos son imperdibles. Dicen que ahí, en los mercados locales, uno ve las formas de vida de cada lugar. En Nepal hay aroma a sahumerios. Gente, frutas, verduras y telas únicas. También hay vacas que deambulan como dioses por una ciudad ruidosa, caótica y hermosa en un país exótico y perfecto.

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